viernes, 7 de febrero de 2025

Con amor para Nana

Tú llegaste como un consuelo a mi vida.

Nana, desde que te vi en una publicación, supe que seríamos felices juntas. Te vi peluda, chiquita y frágil. Sabía que solo yo podía cuidarte y sacarte adelante.



Me contacté con las personas que te tenían, y así comenzó nuestra historia. Esa noche tenías hambre, lo recuerdo bien. Paramos y te comiste un pan de leche. Ahí descubrí que, a pesar de estar flaquita, comías muy bien. Me acuerdo que no me separé de ti por días. Te llevaba conmigo a todas partes con tal de cumplir con tus horas de leche y limpieza. Aún recuerdo que se te veían las costillitas...

Fuiste creciendo. Eras muy juguetona y no dejabas dormir. Siempre querías jugar conmigo y con los niños.



Los gatos te aceptaron, principalmente Nano, aunque siempre lo molestabas. Como buen hermano mayor, te tenía que aguantar.

Era tan tierno cómo no respetabas mis horarios de trabajo. Para ti, yo era tu madre, y cuando pedías cariño, debía dártelo. ¡Era la ley!



Cuando te daba sueño, te acomodabas donde fuera... o al menos lo intentabas. ¡Cuántas veces terminabas en posiciones imposibles!








Esa hermosa rivalidad de amor entre hermanos nació con Isabel y Rafael. Esos celitos bonitos… porque solo querías mis brazos y no te importaba hacerlos a un lado con tal de tenerme para ti.

Te encantaba dormir entre nosotros. Te hacías bolita o, a veces, ¡ocupabas toda la cama!

Isabel te decía NiChan, que significa "hermana", me explicó. Ibas a ser mi compañera. Envejeceríamos juntas y, cuando los niños crecieran y formaran sus hogares, tú serías mi consuelo y compañía. Pero a veces hacemos planes sin saber lo que Dios tiene preparado para nosotros.

Hoy, 7 de febrero de 2025, partiste para reunirte con todos los demás a quienes tanto amo.

Nana, mi Nana, mi Nanita Nana, mi linda Nana, mi Nana cochina, como te decía tu papá, o NiChan, como te decía Isa... Tu partida nos dejó un vacío enorme. Quisiera entender el propósito de todo esto. Algún día lo sabré.



Saber que estás en paz y ya no sufres me reconforta, pero aún duele no tenerte aquí.

Con Isabel planeamos ponerte una hermosa planta. Espero que te guste.

Nana, recuerda que mamá te ama, te ama mucho, mi pequeña.

Contigo aprendí que aún tengo mucho por dar. Nunca creí que podría amar a otro gato como amé a Misha y a Nano. Pero tú, solo tú, abriste mi corazón y me diste la oportunidad de intentarlo otra vez, de empezar de nuevo.

Ahora me toca seguir sin ti, mi pequeñita...

Con cariño, mamá.


No hay comentarios:

Publicar un comentario